El deseo sexual de la mujer en la menopausia: ¿por qué cambia y qué podemos hacer?

Hablar de menopausia no debería significar hablar únicamente de sofocos, cambios hormonales o alteraciones del sueño. La menopausia también puede influir en la sexualidad y el deseo sexual de la mujer, aunque durante mucho tiempo haya sido un tema del que se hablaba poco.

Muchas mujeres se preguntan: “¿Por qué ya no tengo las mismas ganas que antes?”, “¿Es normal que haya disminuido mi deseo?” o incluso “¿Significa que ya no me atrae mi pareja?”.

La respuesta no es sencilla, porque el deseo sexual no depende exclusivamente de las hormonas. La sexualidad es mucho más amplia y está influida por factores físicos, emocionales, psicológicos y sociales.

¿Qué ocurre con el deseo sexual durante la menopausia?

Durante la transición hacia la menopausia, los niveles de estrógenos y otras hormonas sexuales experimentan cambios. Estos cambios pueden producir modificaciones en la respuesta sexual y en la manera en la que una mujer vive su sexualidad.

Pero es importante aclarar algo:

Menopausia no significa pérdida de sexualidad.

Algunas mujeres experimentan una disminución del deseo, mientras que otras mantienen un deseo similar al de antes e incluso algunas descubren una sexualidad más libre y satisfactoria.

No existe una única forma de vivir la menopausia.

¿Por qué puede disminuir el deseo sexual?

Existen diferentes factores que pueden influir.

1. Cambios hormonales

La disminución de estrógenos puede afectar a los tejidos genitales y producir sequedad vaginal, menor lubricación o molestias durante las relaciones sexuales.

Cuando mantener relaciones sexuales provoca dolor o incomodidad, es comprensible que el deseo pueda disminuir.

El cuerpo aprende rápidamente a evitar aquello que le produce dolor.

2. Sequedad vaginal y molestias

La sequedad vaginal puede hacer que la penetración resulte incómoda o dolorosa.

Y aquí aparece un círculo que puede afectar al deseo:

sequedad → molestias → miedo al dolor → evitación → menos deseo.

Por eso, cuando existe dolor durante las relaciones sexuales, no deberíamos limitarnos a pensar que “se han acabado las ganas”.

Es importante buscar la causa y valorar las diferentes opciones disponibles.

3. Estrés y cansancio

Trabajo, responsabilidades familiares, preocupaciones económicas, cuidado de otras personas, falta de descanso…

Todo ello puede afectar considerablemente al deseo sexual.

Es difícil conectar con el placer cuando nuestra cabeza está ocupada constantemente con una lista de cosas pendientes.

4. Cambios en la autoestima

La menopausia puede coincidir con una etapa de importantes cambios personales.

El cuerpo cambia, aparecen nuevas formas corporales, cambios en la piel, alteraciones del sueño o modificaciones en la distribución de la grasa corporal.

Algunas mujeres pueden sentirse menos atractivas o experimentar inseguridad con su cuerpo.

Pero sentirse deseable no debería depender de cumplir un determinado canon de belleza.

El deseo también se construye desde la relación que tenemos con nuestro propio cuerpo.

5. La relación de pareja

El deseo no existe aislado del contexto.

Una relación marcada por conflictos, falta de comunicación, rutina o ausencia de contacto afectivo puede influir en el deseo sexual.

A veces no necesitamos “más sexo”, sino más conexión, más comunicación y más intimidad.

¿Es normal tener menos deseo en la menopausia?

Puede ocurrir y es bastante frecuente, pero eso no significa que todas las mujeres tengan que experimentar una disminución del deseo.

Tampoco debemos considerar automáticamente que una mujer tiene un problema porque su deseo haya cambiado.

La pregunta más importante no es:

“¿Cuánto deseo debería tener?”

Sino:

“¿Estoy satisfecha con mi sexualidad y con estos cambios?”

Si la respuesta es sí, no existe necesariamente ningún problema que solucionar.

Si, por el contrario, la disminución del deseo genera malestar, afecta a la relación de pareja o produce sufrimiento, puede ser recomendable buscar ayuda profesional.

Deseo espontáneo y deseo responsivo

Existe además una idea muy importante que puede ayudarnos a comprender el deseo durante esta etapa.

No todo el deseo sexual aparece espontáneamente.

En muchas personas, el deseo puede surgir después de comenzar a conectar con las sensaciones placenteras, mediante caricias, besos, contacto corporal, conversación íntima o estimulación sexual.

Es lo que conocemos como deseo responsivo.

Esto significa que podemos pasar de:

“Primero tengo ganas y después tengo sexo”

a:

“Empiezo a conectar con el momento, disfruto y entonces aparece el deseo”.

Esto puede ser especialmente importante en etapas en las que el deseo espontáneo ha disminuido.

La sexualidad no es solamente penetración

Otro aspecto fundamental es ampliar nuestra idea de lo que significa tener relaciones sexuales.

La sexualidad incluye:

  • Besos.
  • Caricias.
  • Abrazos.
  • Masajes.
  • Masturbación.
  • Estimulación del clítoris.
  • Juegos eróticos.
  • Fantasías.
  • Juguetes sexuales.
  • Intimidad y conexión emocional.
  • Y, por supuesto, también la penetración si resulta placentera.

No existe ninguna obligación de mantener relaciones sexuales de una determinada manera.

El objetivo debería ser disfrutar, no cumplir.

¿Qué podemos hacer para recuperar o mejorar el deseo?

No existe una receta universal, pero sí podemos empezar por algunos aspectos.

Conocer nuestro cuerpo

La menopausia puede ser una oportunidad para volver a descubrir nuestro cuerpo y preguntarnos:

¿Qué me gusta ahora?

Nuestro cuerpo cambia y nuestras preferencias también pueden cambiar.

Lo que funcionaba a los 25 años puede no ser lo que necesitamos a los 50.

Y eso no tiene nada de malo.

Utilizar lubricantes

Cuando existe sequedad vaginal, utilizar un lubricante adecuado puede ayudar a reducir las molestias durante la actividad sexual.

Los lubricantes y los hidratantes vaginales no son exactamente lo mismo, por lo que, si existe una sequedad importante o persistente, conviene consultar con un profesional sanitario.

Dar más tiempo a la excitación

Durante esta etapa puede ser necesario dedicar más tiempo a los besos, caricias y estimulación.

No hay ninguna prisa.

La sexualidad no debería convertirse en una carrera hacia la penetración.

Más tiempo, menos presión y más placer.

Hablar con la pareja

Una conversación sincera puede cambiar muchas cosas.

Podemos explicar qué nos gusta, qué nos molesta, qué necesitamos y qué queremos probar.

Hablar de sexualidad no debería limitarse a hacerlo cuando existe un problema.

También podemos hablar para descubrir nuevas posibilidades.

Cuidar el deseo fuera de la cama

El deseo sexual no empieza necesariamente cuando nos metemos en la cama.

Puede empezar durante el día:

Una mirada.

Un mensaje.

Una conversación.

Un abrazo.

Un masaje.

Un momento de intimidad.

Una fantasía.

La sexualidad también se alimenta de aquello que ocurre fuera del dormitorio.

¿Cuándo debemos consultar?

Si existe dolor durante las relaciones sexuales, sequedad intensa, sangrado, pérdida de deseo que genera malestar o cualquier cambio sexual que nos preocupe, es recomendable consultar con profesionales sanitarios.

Dependiendo de cada situación, pueden intervenir diferentes profesionales: ginecología, medicina de familia, fisioterapia de suelo pélvico o profesionales especializados en sexología.

No debemos resignarnos pensando:

“Es normal porque tengo menopausia”.

Que un síntoma sea frecuente no significa que tengamos que soportarlo sin buscar soluciones.

La menopausia también puede ser una etapa de descubrimiento

La menopausia no tiene por qué significar el final del deseo sexual.

Puede ser una etapa de transformación.

Muchas mujeres descubren durante estos años una sexualidad más consciente, conocen mejor su cuerpo, dejan atrás determinadas presiones y empiezan a disfrutar del sexo desde un lugar diferente.

Quizá ya no se trata de tener más relaciones sexuales.

Quizá se trata de tener relaciones sexuales que realmente nos apetezcan y nos hagan disfrutar.

Porque el deseo no tiene una edad determinada.

Y nuestra sexualidad tampoco tiene fecha de caducidad.


❤️ En SexUniversity creemos que hablar de sexualidad también es hablar de bienestar

La menopausia puede generar muchas preguntas y dudas. Informarnos, conocer nuestro cuerpo y pedir ayuda cuando la necesitamos nos permite vivir esta etapa desde una perspectiva mucho más positiva.

Tu deseo puede cambiar. Tu cuerpo puede cambiar. Tu sexualidad también puede cambiar.

Pero eso no significa que tengas que dejar de disfrutar.

La sexualidad no termina con la menopausia. Se transforma.

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